La okupación en España: el nuevo monstruo del Lago Ness (y lo que dicen realmente los datos)

Si uno se guiara solo por ciertos titulares, parecería que España vive una epidemia de okupaciones masivas, mafias organizadas y familias expulsadas de sus hogares cada semana. La okupación se ha convertido en un tema recurrente en tertulias, campañas políticas y debates de bar. Pero cuando miramos los datos reales, la imagen cambia drásticamente.

Como el mítico monstruo del Lago Ness, la okupación es un fenómeno real… pero enormemente exagerado en la percepción pública.

¿Cuántos casos de okupación hay realmente en España?

Según datos oficiales del Ministerio del Interior, en 2024 se registraron 16.426 denuncias por delitos de usurpación y allanamiento en toda España (Idealista). Esto supone un aumento del 7,4% respecto a 2023, aunque sigue por debajo de los picos registrados en los años posteriores a la crisis financiera.

Puesto en contexto:

  • España tiene más de 26 millones de viviendas.
  • Las okupaciones denunciadas representan una fracción mínima del parque inmobiliario.
  • Según el Financial Times, los casos de ocupación afectan aproximadamente al 0,06% de los hogares en España(Financial Times).

Es decir: la probabilidad de que alguien pierda su vivienda habitual por okupación es extremadamente baja.

Además, los casos de allanamiento de morada (ocupación de vivienda habitual) son muy minoritarios y están tipificados como delito, permitiendo desalojos rápidos. La gran mayoría de okupaciones afectan a viviendas vacías, muchas de ellas propiedad de bancos, fondos de inversión o grandes tenedores.

Cataluña lidera las cifras, pero el fenómeno sigue siendo minoritario

En 2024, Cataluña concentró más del 42% de los casos registrados en España, con 7.009 denuncias (Idealista). Le siguen Andalucía, la Comunidad Valenciana y Madrid, muy por detrás.

Barcelona encabeza la lista de provincias con más casos, pero incluso allí estamos hablando de miles de incidentes en una ciudad con millones de habitantes y cientos de miles de viviendas.

El problema existe, pero no tiene la dimensión apocalíptica que sugieren ciertos discursos políticos.

¿España es un caso extremo en Europa?

No. De hecho, España no destaca en Europa como un país especialmente afectado por la ocupación.

Aunque no todos los países registran este fenómeno de la misma manera, los expertos coinciden en que:

  • La okupación es un problema estadísticamente limitado en la UE.
  • Países como Francia, Italia, Alemania o Países Bajos también registran ocupaciones, pero no la convierten en un eje central del debate público.
  • El debate español es mucho más intenso que la magnitud real del fenómeno.

El propio Financial Times subraya que el problema en España es numéricamente reducido, pero políticamente sobredimensionado (Financial Times).

Mientras tanto, los desahucios superan ampliamente a las okupaciones

Un dato clave que suele quedar fuera del debate es la comparación entre okupaciones y desahucios.

En 2024 se produjeron 27.564 desahucios en España, un 3,4% más que el año anterior (El País).

De ellos:

  • Más del 74% fueron por impago del alquiler.
  • Cataluña volvió a liderar las cifras, con 7.381 lanzamientos.

En otras palabras:
Hay más desahucios que okupaciones.
El problema estructural no es solo quién ocupa viviendas, sino quién pierde su hogar por no poder pagar el alquiler.

El verdadero fondo del problema: vivienda cara y desigualdad

Desde una perspectiva progresista, la okupación no puede entenderse sin mirar el contexto:

  • Alquileres disparados
  • Salarios estancados
  • Precariedad laboral
  • Insuficiente vivienda pública
  • Especulación inmobiliaria

España tiene cientos de miles de viviendas vacías, muchas en manos de grandes propietarios. Mientras tanto, miles de familias no pueden acceder a una vivienda digna.

En este escenario, la okupación aparece en muchos casos como una estrategia desesperada de supervivencia, no como un acto criminal planificado.

El papel del miedo en el debate político

La okupación se ha convertido en una herramienta política. Amplificar el miedo:

  • Genera votos
  • Refuerza discursos de “mano dura”
  • Justifica políticas punitivas
  • Desvía la atención del fracaso en políticas de vivienda

Un ejemplo es la polémica en torno al concepto de “inquiokupación”, un término popularizado políticamente sin base legal clara ni respaldo estadístico sólido, según investigaciones periodísticas (El País).

Más que describir un fenómeno real, funciona como un recurso retórico para inflamar el debate.

Okupación vs. especulación: ¿quién causa más daño?

Mientras se demoniza a los okupas, rara vez se señala a:

  • Fondos de inversión que retienen viviendas vacías
  • Bancos rescatados con dinero público
  • Grandes tenedores que inflan los precios del alquiler

Según estudios inmobiliarios, miles de viviendas okupadas están en venta con grandes descuentos, reflejando tanto la lentitud judicial como las distorsiones del mercado (Cadena SER).

Pero el mayor impacto estructural en el acceso a la vivienda no lo genera la okupación, sino la financiarización del mercado inmobiliario.

¿Qué hacen otros países europeos?

Países como Austria, Países Bajos o Alemania han apostado por:

  • Parques amplios de vivienda pública
  • Regulación de alquileres
  • Modelos de cooperativas de vivienda
  • Protección más fuerte a inquilinos

El resultado:
Menos presión social
Menos conflictos habitacionales
Menos necesidad de recurrir a la ocupación

Cuando la okupación también es comunidad

No todas las okupaciones responden a la misma lógica. Algunas han derivado en:

  • Centros sociales
  • Espacios culturales
  • Redes vecinales
  • Proyectos de apoyo mutuo

Esto no significa que el fenómeno esté libre de problemas, pero sí que reducirlo a delincuencia ignora su dimensión social, política y humana.

El verdadero monstruo no es la okupación

La okupación existe. Pero el verdadero monstruo del Lago Ness es el relato inflado:

  • Titulares alarmistas
  • Casos aislados convertidos en norma
  • Uso político del miedo
  • Silencio sobre las causas estructurales

Mientras discutimos sobre okupas, dejamos de hablar de alquileres abusivos, vivienda pública insuficiente y desigualdad creciente.

Cambiar la pregunta es cambiar la solución

En lugar de preguntarnos:

“¿Cómo castigamos más la okupación?”

Tal vez deberíamos preguntarnos:

  • ¿Por qué tanta gente no puede pagar una vivienda?
  • ¿Por qué hay tantas casas vacías?
  • ¿Por qué el derecho constitucional a la vivienda sigue sin garantizarse?

Porque perseguir el síntoma sin abordar la causa solo perpetúa el problema.

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