Podemos con respiración asistida

Podemos con respiración asistida.

Podemos es una amalgama de intereses, ambiciones, codicia e insensateces, y su repentino auge solamente puede ser explicado dentro de un contexto de crisis económica como el sufrido por España estos últimos años.

Protestar, agitar la calle y despertar los fantasmas guerra civilistas no le ha servido –a este conglomerado de personalidades tan dispares– mas que para situarse en una esquina del escenario político desde la cual torpedear cualquier iniciativa encaminada a enderezar el rumbo político y social de este país.

Ante cualquier oportunidad de colaborar –con todas las reservas que se quieran plantear– con partidos como el PSOE, no han encontrado mejor solución que la negación constante, el insulto y la adopción de ese aire de suficiencia chulesca –la misma de la que hace gala Rafael Hernando– al otro extremo del hemiciclo.

Con esta mescolanza –en la que participan muchos advenedizos– se han establecido como los mejores garantes de la continuidad en el poder del Partido Popular de M. Rajoy, el cual, nunca podrá agradecerles suficientemente su labor de zapa dentro de la izquierda de este país.

El arquetipo del trabajo podemita no es otro que el enfrentamiento “per se” con cualquiera que intente un mínimo razonamiento de oposición, con el afán de intentar prevalecer como único referente para los ciudadanos –y una vez conseguido este status sin oposición– imponer sus criterios.

El especial momento que están viviendo no es más que el fruto de su tendencia natural al “cesarismo” –encarnado en la obediencia ciega a Pablo M.– y la dificultad de apaciguar las ambiciones de tantos inscritos que acudieron a la proclamación de una pretendida Revolución de la que ahora comenzamos a vislumbrar sus costuras burguesas y sus repartos de dividendos sin ningún pudor.

Tres palabras, solamente tres, –no necesitamos más– para darnos una idea del férreo control que ejerce Pablo M. sobre un supuesto partido supuestamente democrático.

Ni media tontería.

El miedo a perder su posición de privilegio condujo a Pablo M. a extralimitarse en su advertencia a Iñigo Errejón, dando la verdadera imagen del sistema dictatorial que rige al conglomerado, eso si, convenientemente barnizado por un mejunje que ellos llaman “primarias” y en las que saldrá elegido el –previamente– elegido –valga la redundancia– por el dedazo de Pablo M.

Esas tres palabras me las podría esperar de Gallardón, de Aguirre o del ex-ministro Soria, pero de un ¿demócrata? como Pablo M.

Esas tres palabras ponen al descubierto el verdadero trasfondo ideológico que anima la acción podemita que no es otro que el control absoluto de los resortes del poder –recuerden el intento de chantaje al PSOE de Sanchez con la imposición de las carteras ministeriales que se pretendían– les aseguro que si Pedro Sanchez hubiese cedido a semejante insensatez Pablo M. sería –sin ningún problema– compañero de viaje de Rivera.

Esta pócima en la que se ha convertido Podemos se puso en marcha como un simple experimento –como Gran Hermano– y una vez que se encontraron con la desesperación de muchos ciudadanos convertida en votos no han sabido darle un sentido eficaz para convertir su respetable número de escaños en una fuerza coherente que pudiese desarrollar iniciativas encaminadas a mejorar la vida de los españoles.

Oportunistas, ocurrentes en twitter, disciplinados en el ataque despiadado en las redes a todo aquel que no piense como ellos y poco más.

El panorama de cara a las próximas elecciones es desolador:

Ada Colau más cerca de Puigdemont que de Pablo M.

Carmena buscando partido descaradamente harta de aguantar a los incompetentes que le han tocado en suerte.

A “nimediatontería-Errejón” lo han aparcado en la Comunidad de Madrid  por cuestionar el “pensamiento único” del amo.

Los Anticapitalistas –ya lo han anunciado– no participarán en unas primarias de pega.

Carolina se resiste a dimitir, pero todo llegará, creo que solamente esta pendiente la elección del día para no coincidir con Cristina Cifuentes.

Izquierda Unida,… ni está, ni se la espera. La demolición de la izquierda es lo único que le ha salido de perlas a Pablo M.

Pues si Pablo M. Ya veo que lo tienes todo “atado y bien atado” como diría aquel al que tanto me recuerdas.

Ya sabeis votantes de Podemos, ni media tontería que Pablo M. –the man in the high castle– os vigila.

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1 comentario en “Podemos con respiración asistida

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