muchos jefes y pocos indios

Muchos jefes y pocos indios

Los momentos previos a unas elecciones –da igual que sean generales o autonómicas– suelen caracterizarse por un habitual reajuste del personal.

Unos se van de la política una vez cumplido su ciclo o simplemente prefieren volver a sus quehaceres habituales, otros se jubilan por edad y a otros “los” jubilan por ineptitud o por una gestión manifiestamente mejorable.

Sea como sea, el caso es que por la mera aritmética de la vida siempre se produce una cierta renovación o relevo en cuanto a las caras que nos han de representar.

Este año 2019 se caracteriza por seguir la habitual rutina de “decesos políticos” pero curiosamente se está significando también por una tenaz resistencia a la jubilación.

El caso paradigmático de esta resistencia se nos viene del norte de la isla –D. Domingo– al que muchos daban por amortizado definitivamente se apresta a presentarse a sus últimos? comicios, pero esta vez el antiguo malabarista situado siempre un paso por delante de todos sus contrincantes, luego equilibrista entre juzgados de todo pelaje y ahora poco más que un clown de confianza vuelve a sus orígenes y nos presenta un huevo de pascua con formato de pacto de reconciliación y estilismo podemita en el slogan.

Totalmente surrealista después de tantos años y tantas trifulcas encontrar en el mismo barco a un profesional del cambalache, a su pupila más aplicada y a un quiero y no puedo.

Pero así es la derecha majorera, un crisol de disparates.

Pero no se crean que este caso –aun siendo muy llamativo– ensombrece al resto de dislates que se suceden por doquier en estos días.

El Partido Popular –más partido que nunca– ha regado la geografía majorera de grupúsculos, de jefecillos en busca de su particular poltrona aplicándose todos ellos esa máxima tan conocida de preferir ser cabeza de ratón que cola de león.

De resultas de estos meneos tenemos no menos de cinco opciones de voto donde antes solamente había una.

Lo siento no puedo resistirme a decirlo; buen trabajo el de los nuevos dirigentes del PP, la verdad es que se han lucido.

Y a todo esto debemos añadirle los nuevos purgados de CC que en breve nos mostrarán un chiringuito digno de mejor ocasión para intentar una aventura que –en principio– pudiera parecer condenada al fracaso.

En resumen hagan uds. sus cuentas pero a mi me salen siete opciones para votar en el arco de la derecha.

Y esto no ha hecho más que empezar.

Lo dicho, muchos jefes y pocos indios.

¿Quién da más?

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