Campaña electoral: episodio 1

Ha comenzado la campaña electoral, una más de tantas que hemos pasado ya, pero a tenor de lo vivido se me antoja que esta es asimilable a aquella que ya se desarrollara en 1982.

Al igual que ahora, en aquel entonces España se jugaba mucho.

Estaba en riesgo –en aquella ocasión si– el futuro desarrollo democrático del país.

Se necesitaba un golpe de timón de la clase política –apoyada en el tejido social más progresista– que plantase cara al Golpe militar y se consiguió.

Lo que podía haber acabado en una involución –o en el mejor de los casos en un nuevo régimen otorgado y vigilado– dio paso a una mayoría Socialista que acometió una labor ingente de modernización de la sociedad española, atrapada aun entre los miedos guerra civilistas y la inexperiencia de la vida en libertad.

Desde ese año –1982– hasta el 2014 hemos conseguido dar un vuelco a nuestro país, con luces y sombras –es verdad– pero siempre los derechos adquiridos –divorcio, aborto, matrimonio gay, etc,…– concitaban el suficiente consenso como para ser respetados por cualquiera que ocupase el poder.

El año 2014 quedó marcado por la irrupción de nuevas formaciones políticas que –mostrando una inexperiencia preocupante– pretendían derribar, romper todo lo construido con tanto esfuerzo.

Y en ese intento pretendían convencernos de que lo conseguido en tantos años de lucha y de trabajo no valía absolutamente para nada.

Esa falta de responsabilidad tan característica en estos “nuevos” políticos nos han llevado estos últimos años a una parálisis institucional histórica y ha traído aparejada una reacción de signo contrario que pone –una vez más– en riesgo nuestra vida democrática, nuestros logros de tantos años y el futuro mismo de nuestro proyecto vital.

Me niego –40 años después– a volver a vivir con miedo porque les diré que en aquellas primeras campañas electorales salir a pegar carteles no era precisamente una fiesta pues te exponías a represalias tanto por la extrema derecha como por la extrema izquierda.

Se necesita algo de sentido común entre tanto “iluminado”.

Se necesita ponderar en su justo valor lo conquistado hasta la fecha y en base a todo aquello que ya atesoramos en nuestra sociedad construir un futuro mejor, más justo, más igualitario y más social.

El riesgo de involución es real.

El engaño y la concatenación de mentiras e insultos proferidos por parte de los líderes de PP, C’s y Vox nos da la medida de lo que son capaces ciertos energúmenos políticos.

Tristemente al otro lado del tapete los Socialistas no encontramos un partido leal en el que apoyar una acción de gobierno eficaz, de ahí que no baste solamente con ganar estas eleciones por la mínima.

Salvando las diferencias, este momento es tan decisivo como aquel que vivimos en 1982 y el futuro de España necesita que dé un paso al frente todo aquel que quiera vivir en libertad.

No es este un llamamiento al voto útil –no se equivoquen– lo que se necesita aquí y ahora es un voto responsable, comprometido y consciente del grave momento que estamos viviendo.

No ganaremos esta batalla solo con ir a votar el 28A, tendremos que luchar centímetro a centímetro para mantener nuestros derechos.

(Visited 103 times, 1 visits today)
No hay etiquetas para esta entrada.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Facebook