Y se puede hacer la próxima semana

Y se puede hacer la próxima semana.

Este ha sido el latiguillo utilizado por Pedro Sánchez para recordar a Pablo  Iglesias que la próxima semana se podría poner en marcha un gobierno de amplio espectro que es lo que en definitiva han votado los ciudadanos.

Ya es hora de que nuestros políticos se den cuenta –sobretodo Pablo Iglesias– de que aquí nadie ha ganado las elecciones generales y que la dispersión del voto obliga a “parlamentar” más allá incluso de los límites ideológicos de cada formación.

 Hasta el momento los únicos que parecen haber entendido el mensaje han sido Sánchez y Rivera.

Mariano se ha convertido en un peso muerto para su propio partido amenazando al PP con una implosión al más puro estilo de la UCD de los ochenta y viviendo en un permanente Halloween de corrupción –susto o muerte–.

En cuanto a la intervención de “los nuevos de siempre” ha resultado decepcionante, el líder de los 42 ha comenzado su relato con referencias nada menos que a la lucha contra la dictadura de Franco, una vez más llamando al enfrentamiento de las cada vez más presentes “dos Españas”.

Los intentos de Pablo Iglesias de mantener la tensión y exacerbar el enfrentamiento entre los ciudadanos está acercándose a límites intolerables.

No se puede utilizar el respaldo de un puñado de parlamentarios para intentar imponer un gobierno de “amiguetes” que controlen todos los resortes del poder ejecutivo y que a su vez exija la sumisión del poder judicial y el control de los medios de comunicación del país.

No se puede desde la óptica de un partido democrático, pero ya sabemos a estas alturas que Podemos se asemeja más a una secta controlada por un fuerte componente emocional y dirigida con mano férrea desde una cúpula fuertemente elitista.

Los insultos, la soberbia, su talante condescendiente y ese irritante afán de dar lecciones de moral permanentemente no se corresponden con sus actuaciones allí donde ya ejercen como alcaldes, concejales, consejeros, etc,…

Ya comienzan a surgir voces discrepantes con la dirección que encuentran como respuesta la expulsión de sus cargos y la creación de gestoras controladas, como no, por Pablo Iglesias.

Es por esto, por los mimbres de que disponemos, por lo que no veo ahora mismo otra salida a esta situación que no conlleve la celebración de nuevas elecciones.

Los esfuerzos de Pedro Sánchez y cualquier propuesta con tintes “sociales” caerán en saco roto ante las ambiciones totalitarias del partido de Pablo Iglesias, pues ha quedado claro que lo primero que hay que negociar con ellos son las poltronas y los grandes sueldos.

No podemos permitir que una suerte de “rapero cabreado” acceda a los resortes que controlan el Estado y si esto se produce no acabaremos como Grecia.

Será mucho peor.

(Visited 141 times, 1 visits today)

Deja un comentario

Favicon Plugin made by Alesis

Facebook